Remich está situada en la frontera con Alemania, a orillas del Mosela. La ciudad es un importante centro vinícola y comercial y está unida a Alemania por un puente. Remich sigue siendo testigo de la época medieval. Las antiguas murallas de Remich están bien conservadas, y el centro de la ciudad, con sus casas históricas y estrechas callejuelas, es también muy atractivo.