Port Stanley, la pequeña capital de las Malvinas, con unos 2.000 habitantes, está enclavada en un escarpado paisaje de brezales. El encanto especial de la ciudad procede de sus casas de madera de estilo victoriano de una sola planta y de lugares de interés como la catedral anglicana, con su singular arco hecho de hueso de ballena, y el Museo de las Malvinas.